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Podríais pensar que soy un sádico por los vídeos de accidentes que pongo. Sin embargo siempre me han llamado la atención los vídeos sobre la segunda guerra mundial, secuestros, accidentes de tráfico etc. Y aunque lo pases mal viéndolos, me interesan. ¿Por que? Pues simplemente porque estas cosas ocurren. Y si ocurren necesito verlas porque hasta que no las ves no eres capaz de sentirlas y, por tanto, de entenderlas. Y en las competiciones de motor más sentido tiene todo esto. No te das cuenta de lo que están haciendo, de los huevos que le echan, de lo locos que son hasta que no ves un accidente mortal y te planteas ¿Si saben que pueden acabar aplastados en cualquier momento contra un muro, como es que salen una y otra vez al circuito a jugarse la vida? En realidad cualquiera de nosotros al que le guste esto lo haría, pero no deja de ser un acto algo "inhumano"....

Y esta vez se trata del accidente mortal de Roger Williamson. Ocurrió en el Gran Premio de Holanda de 1973. Una rueda del bólido explotó e hizo que el coche se estrellara contra las barreras volcándolo. Se arrastró boca bajo durante 300 metros. El tanque de gasolina salió ardiendo sin que Roger Williamson pudiera salir de su habitáculo. Otro piloto, David Purley, abandonó la carrera al ver a su compañero dejando su coche a un lado. Cuando se acercó oía como Roger Williamson le gritaba que lo ayudara a salir del coche. Tanto el director de carrera a través de la TV como los demás pilotos, al ver el coche ardiendo y un piloto al lado suyo, pensaron que el coche accidentado era el de David Purley por lo que la carrera no se paró y continuaban pasando coches. Purley horrorizado antes los gritos de auxilio de su compañero intentó volcar el coche para sacarlo. Pero el sólo no podía. Pidió ayuda a los comisarios de pista pero estos al no llevar traje ignífugo ni se acercaron al coche. Así que tuvo que ir personalmente a por un extintor e intentar apagar las llamas. Pero el extintor no era suficiente. El público al ver que los comisarios no hacían nada y que el piloto seguía atrapado, empezaron a intentar saltar a la pista para ayudar, pero los encargados de la seguridad con perros no les permitían el paso. Tras 8 minutos, llegó el camión de bomberos, pero Roger Williamson ya había fallecido por asfixia y también había sufrido graves quemaduras. Por suerte o por desgracia este accidente mortal, televisado en directo para millones de espectadores, marcó un antes y un después en la seguridad de las carreras de Formula 1.
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